Gonalgia…


Si hay algo del cual los [email protected] no podemos escapar es de la gonalgia, es decir, del dolor de rodillas, lamentablemente mi exceso de peso solo en eso me afecta, créanme que sino fuera por eso sería una mujer que bailaría todo el día, seguro sería bailarina profesional jaja, pero lamentablemente no es así, es más esto me está afectando en mis clases de danza del vientre.

 

Todo comenzó desde niña, pasaba en el suelo a cada rato, me diagnosticaron pie plano, debía usar zapatos ortopédicos pero no me gustaban; fui creciendo y ya el caerme no era nada divertido, rodillas sangrantes o tobillos torcidos, incluso una vez en un paseo en sexto grado de la escuela me caí bajando unas gradas, raspones por doquier y mi tobillo a las 2 horas ya no podía apoyarlo, esguince grado 2, reposo total, me perdí la semana cívica, perdí muchas clases, por suerte en mi casa había una vieja silla de ruedas que había usado mi abuela.

 

Otra vez pero ya estando en la universidad me caí en pleno centro de la ciudad, pantalón roto, rodilla sangrante, y llego a la U ¡y cancelan la clase!… hay días así… bueno después fue ya trabajando, caminando por la calle, pasa un conocido en auto, lo saludo y ¡zas! me voy de bruces y caigo de rodillas, por poco creí que me había quebrado, casi no pude levantarme pero lo hice, mi amigo me llevo a la empresa y me mandaron a la clínica, lesión en el tendón, 2 semanas de reposo total, mucho hielo y estudiando para exámenes de la U. Desde entonces ya mis rodillas crujían como 2 cáscaras de huevo.

 

Años después un día simplemente me puse de rodillas para conectar un cable y sentí un dolor que se hizo permanente, accidente laboral me dijeron, pero en la clínica me dijeron lo contrario, nada que hacer, ni siquiera días de reposo, puros analgésicos, insisto y me mandan rayos X… no hay nada… ¿nada?… exijo que me vea un experto dije y me mandan la cita como 4 meses después, cuando por fin llego a la oficina del ortopedista me examina y dice “¿algún pariente con problemas de rodillas?” y digo “pues mi mamá tiene desgaste”… “ah pues ¡eso es!… eso es hereditario”… me inyectó… no en las nalgas no, ¡en las rodillas! casi me muero, que sensación más fea, me mandó como mil paquetes de pastillas y me dijo: “no puedo hacer más tienes que bajar de peso“… como si fuera tan fácil.

 

No conforme con un diagnóstico así fui a otro ortopedista pero privado, me explicó que es algo progresivo que definitivamente tengo que bajar de peso pero que inicie con algo de bajo impacto, bicicleta o natación, y yo que tenía una elíptica, me dijo ¡jamás!, así se va a joder más, y era cierto, no duré ni un mes usándola y no podía con el dolor. Pero este doctor también me recomendó algo preventivo: tomar glucosamina, y sí me ha funcionado. Un año más tarde otra caída, otros días de descanso, hielo por doquier y analgésicos para el dolor.

 

Reconozco que después de casada he mejorado mucho mis hábitos alimenticios y que eso me ha ayudado mucho, además cuando comencé con las clases de danza he bajado más rápido algunos kilitos y también me he sentido bien, pero hace un mes volvió la gonalgia, primero por agacharme mal cuando se me cayeron las llaves en las gradas del apartamento, estuve casi una semana con un dolor que llegaba hasta el tobillo, y antier de un día para otro se me inflama la rodilla contraria, justo el día de clases. Hoy de nuevo a punta de desinflamatorios y analgésicos estoy tratando de alejar el dolor.

 

Sé que dicen que la danza del vientre no es buena para las rodillas, pero mi cadera no sufre, y cuando debo usar mucho mis rodillas la profe advierte que si alguien tiene problemas de rodillas le avise, al principio me daba pena, ahora con toda libertad le digo profe hoy no ando muy bien y ella misma me dice no brinque mucho, hágalo despacio, o hágalo suave.

 

Todos tenemos una cruz o problema físico con el que lidiar y definitivamente le mío son mis rodillas, sé que puedo salir adelante pero como me deprime cuando por ello me veo con alguna limitación, cuando es toda una odisea subir o bajar de un bus o no poder brincar como los demás, y saber que tal vez nunca pueda correr con mi esposo que es todo un runner, hoy me siento triste por ello, tal vez si la gonalgia se fuera para siempre no sería como soy, pero vaya, ¿una gordita tan orgullosa como yo hablando así? pues sí a veces me aburro de ser gorda también… tengo el derecho de quejarme de vez en cuando…

 

Un abrazo,

La Gorditica


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